Revisar a tiempo evita averías, alarga la vida de las instalaciones y reduce gastos imprevistos. Te contamos qué revisar.
Esperar a que algo se rompa suele ser la opción más cara: a la reparación se suman las molestias, la interrupción de la actividad y, a veces, daños en otras partes del edificio.
Qué aporta el mantenimiento preventivo
- Menos averías y menos gastos imprevistos.
- Mayor vida útil de equipos e instalaciones.
- Más seguridad para las personas que usan el edificio.
- Instalaciones más eficientes y con menor consumo.
Una lista básica de revisión
Electricidad: comprobar el cuadro, las protecciones y los enchufes y cables dañados.
Fontanería: buscar fugas, revisar grifos, cisternas, depósitos y desagües.
Climatización: limpiar los filtros y revisar los equipos antes de la temporada de más uso.
Cubiertas y fachadas: limpiar canalones y revisar la cubierta antes de la temporada de lluvias.
Cada cuánto revisar
Depende del uso del edificio y del tipo de instalación. Un plan de mantenimiento a medida fija las tareas y la frecuencia de las visitas para cada caso.

